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domingo, 24 de febrero de 2008

Yo, Luz de Mi Sombra

Este texto es dedicado a jugar imaginando y pensando cosas, en este caso la sombra.
Pensemos un segundo. Todo en el mundo produce sombra, menos la luz en sí misma; y la sombra es la proyección de la luz sobre algo. Ahora si existiece un mundo de sombras, existiría todo, menos la luz, ya que todo tiene sombra menos, repito, la luz misma. Pero bien, ya que en nuestro mundo de "luz" hay sombra, se podria pensar que en el mundo de "sombra" nosotros seriamos la luz, o mejor dicho, la sombra de nuestra sombra, la luz de nuestra sombra. Pero sigiendo este pensamiento, tengamos en cuenta que nosotros no emitimos luz, nosotros en sí, somos sombra; si brillamos no es más que porque el sol nos ilumina. Por lo que, se podria pensar, que en mundo de "sombra" nada es sombra en sí, sino que son oscurecidos por un "sol de sombra". Se podria decir que en mundo de "sombra" las cosas son luz.
Ahora, dejando el mundo de "sombra", quiero hablar del Sol, no sé cuantas veces mas grande que la Tierra y que todo lo que en ella hay, y sin embargo no llega a iluminarla en su totalidad.
Pero bueno, dejo de hablar y divagar, de irme imaginando cosas, me conformo con que mi sombra por la noche sea libre y ande caminando libremente por su mundo, y que de día nos conectamos y seamos uno. Aunque me pregunto quien sigue a quien.

sábado, 2 de febrero de 2008

Los derechos del Sol y los Pajaros Anarquistas

Todos dormian tranquilos, con la serteza de que al dia siguiente el sol saldria por el horizonte y los despertaria acariciando sus meguillaz con los primeros tibios rayos de la manana. Pero aquel frio dia de invierno, sucedio otra cosa...

Eran las seis de la manana y yo seguia despierto, ya que sufria de insomnia. En pocos minutos empezaria a salir el Sol. Hacia un frio que, aun hoy, al recordar, se me congelan los pensamientos. Mi unico abrigo extra era una frasada polvorienta que habia logrado quitarle a mi hermano que dormia plasidamente con todas los abrigos de la casa. Mis padres estaban de viaje, y no vovlerian hasta unas semanas mas tarde. La pantalla de la computadora iluminaban mis ojos, los cuales seguian como hipnotizados el cursor, que corria y se movia sin ningun objetivo ni proposito. De repente escuche cantar al primer pajaro anunciando el Sol, el cual impecablemente salia todos los dias sin retraso. Me levante para asomarme por ventana y asi comprobar una vez mas la puntualidad de este. Pero loque vi no fue lo que yo esperaba. Al mirar a travez del vidrio, tan solo vi oscuridad. Mire el reloj luego de un rato, el Sol llegaba con retraso. Los pajaros que siempre crei habian cantado para darle la vienvenida al Sol, seguian su vida, como si nada pasara. Entonces pense en la posibilidad de que talvez el Sol no era tan respetado en el Universo, que talvez los pajaros solo cantaban por placer, y que yo, ingenuo como ninguno a los misterios del cosmos y la tierra, creia que era el Sol a quien selebravan. El este era un don nadie y los pajaros no le respetaban ni celebraban. Si, seguramente eso pasaba, esa era la explicacion al cantar de los pajaros sin Sol. Pero...por que el retraso?

Estaba enojado, hacia frio, y el no salia. En ese momento recorde las tantas veces que yo habia llegado tarde a la escuela, por el frio que me rodeaba y el calor de mi cama que me ataba a ella, y lo comprendi.

Ese dia era tan frio, que talvez el Sol prefirio no salir. Pero mas alla de mi comprension, tenia frio, y queria que el Sol salga. Aunque como obligarlo, un ser tan pequeno, a salir si no quiere, a el, tan inmenso y poderoso. Entonces recorde a los pajaros, aun mas pequeno, que no respetaban al Sol y entendi que el Sol tenia derecho a no salir, que yo me encontraba bajo su dependencia y que los pajaros eran anarquistas.

En ese momento el Sol salio y los pajaros cantaron aun mas fuerte, y yo, contrariado por los hechos, me quede con la duda de todo esto...

viernes, 1 de febrero de 2008

La Plaza

Los Nadies, que cuestan menos que la bala que los mata

Eduardo Galeano


Su hogar es una plaza fria y envuelta en tinieblas. Alli no encuentraresguardos, sin embargo se siente amparado de los coches asesinos y, bajo los arboles, de las miradas que no quieren, ni pueden ocultar que el les genera.

Es un hombre simple y se siente Robin Hood, durmiendo bajo los arboles, resistiendo con la piel las heladas noches de invierno y sonriendo con melancolia los amaneceres soleados.

Daniel sabe que no vive solo en la plaza, que hombres, mujeres, y lo que es mas doloroso, ninos y ancianos, comparten en silencio su hogar, que habitan en distintos sectores de la plaza, que la quieren, que la cuidan, cada uno a su manera. Y aunque no los conozca, el tambien los quiere. Los quiere porque, aunque no son amigos y no comparten alegrias, son sus vecinos y comparten el misterioso dolor de no tener resguardo.

Un monton de diarios, que no puede leer, le sirven de lecho y le abrigan pobremente las espaldas, mientras una vieja frazada, que encontro en la basura, le cubre escasamente el cuerpo. Sin embargo, la calidez es minima y sus pestanas aparecen congeladas al amanecer. Tiene unas largas y sucias, el pelo canoso por la edad y los recuerdos, y la mugre ferrada a la piel como un abrigo y una proteccion divina. En el barrio, las viejas con anillos lo detestan. Otros hombres de plaza van y vienen, duermen y se marchan. Mas el esta aferrado a su plaza, porque fue su primer lugar donde durmio bajo la luz de las estrellas vanidosas y egoistas. Y es alli, bajo los arboles, donde suena encontrar una noche de verano el cordial saludo de la muerte.

Las viejas con los anillos lo odian y harian cualquier cosa por arrancar de raiz aquel yuyo maligno que se fortalece en la plaza donde paseana sus inquietos perros los domingos, de la mano de un marido que las engana.

Daniel suena morir en verano, porque el verano es buenocon el, le acaricia la cara y le roza la piel con flores y pastos nuevos. Daniel quiere morir en verano para molestar a las viejas, para quesus perros se entretengan olfateando su cadaver, cerca de la feria de los fines de semana, y que se le revuelva la conciencia.

Es de noche y unas tinieblas inusuales y tenebrosas cubren la ciudad, que es, esta noche, un oceano de oscuridad y descosuelo. El frio es arrasador y Daniel intenta conciliar el sueno, envuelto en diarios, miedos y reproches, y no lo logra porque sabe que es el momento en que la mano magica y calida de la muerte lo tomara por el brazo izquierdo. Hay ruidos extranos en su plaza - ruidos de muerte - y hay un leve sonido, de plata y estatuas, que lo despiden dulcemente. Un hombre gordo y grasoso vestido de azul se acerca intentando en vano ser sigiloso y desde una distancia casi grosera, dispara su revolver pagado por el pueblo.

Daniel muere triste porque es Junio, y el siempre sono morir en verano.


Por Paz D'Alessandro

Estudiante de Secundaria de la escuela Perito Moreno